APOYO AL MANIFIESTO DE «VOLEM LLARS PER VIURE»

Sin duda, los acontecimientos que estamos viviendo como personas inmersas en una sociedad estructurada en el marco de un estado de derecho, debe de sacar “muchas lecciones” sobre lo que viene sucediendo durante la pandemia del coronavirus, y una de ellas, sin duda, no debería de ser solamente del actual modelo de residencias, que arroja una trágica realidad que todos estamos viendo aterrados, sino que lo que hay que plantearse sea la revisión del modelo del donde y como deben de pasar la etapa final “nuestros mayores”.

Esta situación nos debe de llevar a preguntarnos: ¿Provocará la pandemia del coronavirus un cambio en el modelo de cómo acoger a nuestros mayores? ¿Cómo debe de afrontarse la etapa final de nuestra estancia en Gaia? ¿Hay otros modelos además del mayoritariamente aceptado de las Residencias? ¿Por dónde debe pasar ese cambio principalmente?
A pesar de que ha sido ahora en los centros residenciales donde se han concentrado un elevado número de los fallecimientos por la enfermedad, el problema viene de antes.

Para la presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, Pilar Rodríguez, la pandemia provocará un cambio de modelo en las residencias. «Necesariamente habrá de ser así. Considero que estamos asistiendo a una tragedia inaceptable con consecuencias que no vamos a poder olvidar«, apuntaba, para enumerar a continuación algunas razones: «Por el escandaloso número de personas mayores que han fallecido en soledad, sin haber podido acceder a una atención sanitaria congruente con nuestro sistemas de protección social y sin la cercanía de sus seres queridos”. «Por el sufrimiento de tantas familias que no han tenido información ni apoyo para atravesar el alejamiento o para realizar el duelo» y especialmente también «por el abandono que ha habido del personal de los centros que trabajan bien, sin apoyos, sin equipos de protección, sin cobertura de las bajas…».

Por su parte, la vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Lourdes Bermejo, afirmaba también estar «segura de que un cambio se va a producir porque la tragedia es de tal magnitud que no va a ser posible que no nos sintamos con la responsabilidad de cambiar». El problema, matiza, es «si el cambio va a ser tras una revisión crítica, técnica, profesional, ética y humana hacia un cambio a mejor o si va a ser un cambio oportunista donde no se va a llegar al fondo de qué, por qué y cómo hay que cambiar y se va a hacer un cambio que pueda ser hasta peor para el propio sector”. Hay que buscar un modelo que donde lo que resida sean espacios de vida, que se pueda contar con un apoyo sanitario inmediato, donde se participe en la autogestión, en la organización del día a día, donde se incrementen los recursos, los ratios, las actividades y se trabaje en buscar alternativas.

Y una de las nuevas formas de convivencia se manifiesta en las denominadas viviendas colaborativas o cohousing, que se caracterizan por su organización participativa, su contribución social y solidaria, y su actuación ecológica y en Resistir Cooperativa Valenciana estos son los principios que mueven nuestra actuación. Esta nueva forma de convivencia se manifiesta en las viviendas colaborativas, organizadas a través de cooperativas, que también se denominan cohousing, caracterizándose por su organización participativa, contribución social y solidaria, y su actuación ecológica. La actividad de esta particular forma de convivencia en Valencia es un fenómeno relativamente nuevo si lo comparamos con algunos países europeos —Países Bajos, Alemania o los países escandinavos. Las personas que allí viven interactúan con su entorno natural por lo que se producen fenómenos que se pueden denominar en su conjunto como ecológicos. Dan como resultado formas económicas y sociales que transcienden los anteriores modos de producción y de organización social. Empujada por las cada vez más complejas tecnologías de la comunicación, la sociedad se configura como una red donde la vivienda cooperativa empezó como una reivindicación social hace cincuenta años. Su desarrollo ha culminado desde entonces en una alternativa real de convivencia y una forma de democracia participativa que no solamente se ha desarrollado en el ámbito de la vivienda sino también en entornos urbanos, en los barrios y en proyectos en el espacio público.

Por ello, para Valencia Saludable VS, iniciativas de acción como las recogidas en el Manifiesto de “VOLEM LLARS PER VIURE” hay que adherirse apoyándolas para se obtenga una solida cristalización de los objetivos que se persiguen conseguir.

Os adjuntamos el manifiesto

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