Hoy, el periódico ABC, ha publicado un interesantísimo artículo dedicado al TIRANT LO BLANCH. Habla de las reivindicaciones de València Saludable y del proceso participativo que llevamos a cabo en 2023, junto con la Asociación Periferia, la cooperativa Resistir y las Asociaciones Vecinales de Montolivet y Na Rovella.
Lo reproducimos a continuación íntegramente, mostrando nuestra enorme gratitud a Alba Perez por el interés que se ha tomado en el tema. GRACIAS.
El solar olvidado de Valencia que nadie reclamó durante décadas
Las asociaciones del barrio reclaman la cesión del terreno del antiguo colegio Tirant lo Blanc, foco de okupación, para destinarlo a proyectos sociales y educativos


Valencia 04/07/2026
Durante varias décadas, el origen del problema de un solar abandonado en Valencia ha permanecido oculto tras una pregunta aparentemente sencilla: ¿De quién era el terreno? La falta de una titularidad clara ha convertido el antiguo Colegio y Centro de Formación Profesional Tirant lo Blanc, en la calle Pepita Serrador, en un espacio abandonado, sin gestión ni responsabilidades definidas.
Durante 30 años, vecinos, plataformas ciudadanas y asociaciones del barrio de Na Rovella han denunciado el progresivo deterioro del recinto -situado entre el Colegio Salesianos San Juan Bosco y el Parque de Bomberos-, convertido en escenario habitual de asentamientos ilegales y okupaciones. Sin un propietario que asumiera el mantenimiento, el abandono de este solar de casi 10.000 metros cuadrados -según datos de la Plataforma Valencia Saludable-, se ha cronificado hasta normalizar una situación que los residentes padecen desde hace años.
Solo tras las constantes reclamaciones vecinales comenzó a aclararse la compleja situación jurídica del antiguo Tirant lo Blanc. Así lo explica la tesorera de la plataforma Valencia Saludable, Teresa Faust, quien recuerda que hace cerca de una década empezaron a reclamar un uso social para el recinto a través de los presupuestos participativos del Ayuntamiento de Valencia. Fue entonces cuando descubrieron que ninguna administración figuraba como titular del solar.
Por consiguiente, a partir de un proceso participativo impulsado junto a las entidades del barrio, lograron constatar que el inmueble había quedado sin inscribir tras el traspaso de competencias del Estado a la Generalitat en los años setenta. La situación no se regularizó hasta 2021, cuando la propiedad fue finalmente transferida e inscrita a nombre de la Generalitat.
De este modo, lo que en otro tiempo fue un centro educativo, es hoy un solar dividido en dos zonas. Por un lado, según explica Teresa, se encuentra el edificio abandonado, tapiado desde hace unos cinco años aunque con accesos abiertos de nuevo, donde la okupación resulta más difícil de controlar. Por otro, existe una amplia parcela sin edificar en la que residen varias familias, una situación que, según la plataforma vecinal, está supervisada por la Policía Local y los servicios sociales, con los menores escolarizados y atendidos por entidades del barrio.

Sin embargo, más allá de los problemas de inseguridad y salubridad, lo que indigna a los vecinos es que se desaproveche un espacio público que podría prestar un importante servicio al barrio. Desde hace años, distintas asociaciones vecinales y entidades sociales reclaman que las antiguas instalaciones se cedan para desarrollar proyectos educativos dirigidos a los jóvenes de la zona. No obstante, en lugar de convertirse en un recurso para el barrio, el recinto se ha transformado poco a poco en un foco de degradación, con incendios recurrentes, proliferación de ratas, peleas y malos olores.
Al respecto, Rafa, vecino del barrio, denuncia que el abandono del antiguo Tirant lo Blanc ha convertido el solar en un foco de suciedad e inseguridad que afecta a los residentes desde hace años. «Es una pena absoluta ver que un espacio que nació para educar lleve cerrado el doble de tiempo del que estuvo abierto, convertido hoy en un foco insalubre», lamenta. Además, asegura que al tratarse de una zona «completamente desatendida y a oscuras», se ha convertido en «un nido de robos», especialmente en los vehículos estacionados en los alrededores.
Además, el vecino lamenta que el barrio no reciba la misma atención que otras zonas de la ciudad: «Como no somos un barrio turístico, da la sensación de que a la administración no le interesamos; se olvidan de los barrios de clase media y baja». En este sentido, reclama que el solar se destine a un proyecto que mejore la calidad de vida de los vecinos y responda a las necesidades reales del entorno.
En concreto, la Asociación Periferia presentó hace dos años a la Conselleria de Patrimonio un proyecto para convertir el terreno abandonado en un centro socioeducativo al servicio del barrio. Sin embargo, aunque se llegaron a reunir con responsables de esta Conselleria, el presidente de la asociación, Adolf Montoliu, explica a este periódico que todavía no han obtenido respuesta: «Nos dijeron que lo estudiarían, pero desde entonces ha habido un silencio absoluto», lamenta.
Aunque esta solicitud de cesión se presentó hace dos años, Adolf Montoliu asegura que la entidad lleva más de una década intentando recuperar el antiguo colegio para darle un uso social, aunque el principal obstáculo, apunta, ha sido la indefinición sobre la titularidad del inmueble: «Presentamos las primeras solicitudes en 2014, pero nadie podía cedernos el espacio porque, sencillamente, no era titular de él».

Según relata, la situación comenzó a desbloquearse cuando el solar pasó a depender de la Generalitat, momento en el que, junto a la plataforma Valencia Saludable y la cooperativa Resistir, presentaron el proyecto. Montoliu considera que la falta de inscripción registral del inmueble ha contribuido a prolongar el abandono durante años, ya que «asumir su titularidad hubiera implicado hacerse responsable de su mantenimiento y seguridad».
Mientras tanto, el presidente de la asociación insiste en que el barrio está perdiendo la oportunidad de recuperar un espacio que podría destinarse a proyectos educativos y sociales para jóvenes en situación de vulnerabilidad. «Lo importante es que ese espacio se aproveche para el barrio. Si nos lo cedieran, buscaríamos financiación, subvenciones y colaboradores para rehabilitarlo. Lo primero es que exista voluntad de ponerlo al servicio de los vecinos», concluye.
Al respecto, desde la Generalitat indican a este diario que el solar fue adquirido por transferencia de la Administración del Estado a través de Real Decreto 26/2021 de 19 de enero. De este modo, desde la llegada del actual Consell se «tuvo que iniciar un expediente de regularización de la finca que culminó finalmente con su inscripción registral». Un trámite que, según señalan, era «imprescindible y necesario» para inscribirla en el inventario de inmuebles de la Generalitat y disponer de ella poder efectuar la venta o para poder cederlo.
Asimismo, explican que aunque la Asociación Periferia y Plataforma Valencia Saludable trasladaron la posibilidad de que se les cediera el espacio para impulsar ellos sus proyectos y que éstos fueron «recibidos positivamente», añaden que «también hay otras entidades que han mostrado su interés», por lo que, tras depurar la finca en 2025, se está valorando el uso que se le va a dar, ya que es «uno de los inmuebles que se engloban dentro del plan de optimización, siendo la propuesta de estas asociaciones una de las opciones».
De este modo, tras décadas de abandono e incertidumbre sobre su titularidad, el futuro del antiguo Tirant lo Blanc sigue pendiente de una decisión. Mientras la Generalitat estudia el destino definitivo del solar, los vecinos continúan reclamando que deje de ser un espacio degradado y se convierta en un recurso útil para el barrio.